EL AGENTE DEL SILENCIO
- El Dragón Negro

- 8 feb
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¿Cuántos de ustedes confiaron en la palabra de este personaje al decir que llegaría la paz para Colombia? No solo traicionó su propio proceso de paz, sino también todo un país para regalarlo a las élites del mundo, y ni aun así le importó su decisión.
Pasó primero por el Ministerio de Defensa, se convirtió en la primera carta en cuerpo ajeno de la presidencia de Colombia desde el año 2010 y traicionó a su amo en el año 2014, cuando quiso conseguir la paz. Hasta el día de hoy es una ficha para los ingleses, la masonería y la élite que no quiere soltar el país para seguir preservando sus intereses personales. El señor Juan Manuel Santos Calderón, una de las personas que ha ganado la reputación de ser un estratega político, ha sabido sabotear por medio del silencio y desde su red social en Twitter cada paso que el gobierno actual ha querido implementar para beneficiar a sus amos de apellido Rothschild. Sé que eso suena algo descabellado, pero este personaje es culpable de muchas cosas que ustedes no conocen porque los medios tradicionales se han encargado de distraerlos con cosas sin sentido, y uno de los ejemplos más evidentes durante el segundo gobierno 2014-2018 fue el mundial de Brasil y la participación de la selección en ese suceso. No todos caímos en esa cadena de distracciones.
Ahora, buscando recuperar el poder que el pueblo colombiano le quitó en 2022 poniendo a Gustavo Petro en la presidencia, Santos Calderón quiere que esa misma élite que conforma y a la que sirve vuelva al poder y recuperar todo lo que perdieron en estos últimos tres años. Está claro que el expresidente no es una persona a la cual decirle sus secretos, porque tiene esa tendencia maquiavélica de ser su amigo y después apuñalarlo por la espalda. Por algo es que primero le dio la espalda a Uribe Vélez en su momento, y recientemente el hoy enjuiciado agache la cabeza para pedir consuelo de su exaliado. ¿Hay alguna coincidencia al respecto? Por eso hay personas carroñeras como Vicky Dávila que odia a este tipo de personas, que se ocultan en el silencio para planificar sus acciones. Créanme, yo también hago lo mismo para ejecutar mis planes desde las sombras que no han podido romper esa élite que quiere asesinarme, por más que quieran dar con mi ubicación actual.
Santos se comporta como un alfil que ataca a una persona a la cual engañó cuando él estaba en la presidencia en 2015 con un cheque blanco para la construcción del metro subterráneo. ¿Recuerdan ese lamentable momento de la historia? Yo sí. Para un globalista como él, no le sirve que Colombia salga del subdesarrollo, de la pobreza ni tampoco de la ignorancia. Ha dejado claramente sus cartas sobre la mesa, pero siempre va a ocultar algo más bajo la manga, con tal de que nadie adivine su siguiente jugada. Pero en este caso, Santos Calderón es un ajedrecista al cual no hay que subestimar y ya dejó en claro su papel en la política actual a la cual pertenece. Hay personas que le tienen miedo, se desesperan con facilidad y empiezan a sudarles las manos con solo verlo. Es como ver a un lagarto con traje elegante que acostumbra a salir en los documentales de televisión, pero, a diferencia de él, tiene que dar muchas explicaciones por sus actos pasados y presentes.
Para ser parte de la Junta Directiva de Thomas Greg & Sons, mientras guarda sus palabras para algo importante, porque su estilo es exponerse cuando las cosas se salen de control y eso se ha dejado ver cuando el presidente Petro expone esa élite a la cual usted pertenece. Como podemos ver aquí, un globalista como usted, una persona que está en contra del nacionalismo colombiano y que ha deseado imponer esa tendencia de hombre inglés en cada uno de los habitantes que vive en este país con el fin de que olviden su propia historia. ¿Por qué y para qué? La respuesta es simple: entregarnos a esa tendencia política que usted defiende y responderle tanto a los gringos como a los reyes de Inglaterra. Ese es su plan, ¿verdad? Santos, aquí ya conocemos que no solo quieren tumbar al presidente, sino que quieren que todo siga funcionando tal y como usted lo dejó en 2018.
No hemos olvidado lo que salió sobre el tema de Odebrecht, mientras usted salió con el cuento de que “se acabó de enterar”, cuando ese escándalo salió en su época y aún lo tienen en la cuerda floja, por más que la justicia no lo haya puesto bajo investigación. Ese acuerdo que hay entre el Grupo Aval y Corficolombiana, el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Comisión de Valores no lo dejan tranquilo, sin dejar de lado los documentos donde se evidencia que sí hubo dinero de por medio por parte de Odebrecht para la campaña de reelección del año 2014. Silencio en ese asunto hasta el día de hoy. En todo esto, se reveló que una fuente que conoce todo ese proceso le dijo al pasquín de Semana en su momento que el nombre de Juan Manuel Santos aparece en dichos documentos como “Colombian Official 3”. En estos documentos se afirmó que «aproximadamente en mayo del año 2014», el ejecutivo de Corficolombiana (José Elías Melo) solicitó que el ejecutivo de Odebrecht 2 (Eleuerto Martorelli) asistiera a esa reunión con el Colombian Official 3. ¿Y la Fiscalía colombiana de brazos cruzados con todo esto? Obviamente, para la época estaba a manos del señor Néstor Humberto Martínez.
Dígame una cosa, Juan Manuel. ¿Por qué saboteó su propio proceso de paz? Sus amos, los Rothschild, lo convencieron de que la paz en Colombia siempre ha sido algo innecesario para todos y que la guerra es más negociable. Opta por observar todo mientras está en silencio, ya que la JEP (esa misma entidad que usted ayudó a crear) ahora está buscando más escombreras y eso es algo que todavía lo persigue cuando fue Ministro de Defensa en el segundo gobierno del condenado Álvaro Uribe Vélez. Y con Gustavo Petro ahora a la cabeza, usted teme por algo que él vaya a encontrar y usarlo en su contra. ¿No es así? Con todo lo que se ha hecho a favor del pueblo, usted en el fondo se encuentra molesto porque él ha demostrado ser mejor gobernante que usted, en ciertas cosas. Eso explica por qué dejó sobre la mesa que los expresidentes no sean juzgados, según tengo entendido.
La cuestión aquí es: ¿Quiere contestar a mis preguntas? O también va a usar la misma estrategia que el señor Mario Montoya, ese mismo que en su tiempo era General del Ejército y pedía “litros de sangre” en sus operaciones relacionadas con los Falsos Positivos. Obviamente usted de esas personas que está muy molesta con todo lo que se ha estado presentado y por las cosas que la Trinidad Nacionalista ha hecho por el país, y usted no quiere que estemos en su camino. No hay necesidad de negar que ha estado buscando callarnos a través de los tentáculos que tiene en las redes sociales, pero ya nadie cree en su gestión, excepto los políticos que siguen detrás de usted mientras lamen sus suelas manchadas de sangre. Usted y sus hijos pueden negar todo ese tipo de acontecimientos y afirmaciones, pero buscan con la oligarquía regresar el poder usando el miedo y la manipulación. Cosa que ya no les está funcionando actualmente, debido a que usan la tibieza política para llamar la atención.
Retomando ciertas cosas de usted, señor Santos, se comporta como un ser maquiavélico y al mismo tiempo es un lagarto con corbata que tiene una ficha suya, presuntamente infiltrada, en esa consulta que quieren hacer para el próximo 8 de marzo. Sin embargo, usted tuvo el descaro de querer negociar los páramos para venderlos a los extranjeros y así destruir el país y la biodiversidad. ¿Va a decir que eso no fue así? Estando en la presidencia, no le dio prioridades a los militares porque tiene las manos manchadas de sangre hasta el día de hoy, y no hay perdón que valga en todo esto; pero guarda silencio al mismo tiempo por tener bajo sus pies un grupo de cobardes con toga que se hacen llamar magistrados y que le besan los pies todo el tiempo para que les haga todo tipo de favores. Aprendió dichas mañas de su antepasado, Eduardo Santos. ¿Cierto?
Muchas de las jugadas que usted y sus hijos han hecho desde las redes sociales es quererle entregar el país a los israelíes, a los masones e ingleses. Se puso triste cuando le quitaron esos contratos a los cuales estaban acostumbrados sus amigos de Thomas & Greg, tal y como lo mencioné anteriormente, pero lo que más miedo le da a usted, Juan Manuel, es que en cualquier momento su exjefe, el condenado Álvaro Uribe, vaya a negociar y diga todo lo que ustedes dos hicieron entre 2005 y 2009, con el fin de que una constituyente sea reflejada y necesaria para derogar la actual constitución de 1991. Supongo que no le gusta esa idea porque arruinaría su agenda personal y rompería su voto de silencio. No optó por hacer las cosas bien, pero sí le dio la espalda a su propio proceso de paz, para salir con un discurso lleno de falacias y con cosas que nada tienen que ver hoy en día. Se le salieron las cosas de control, ¿verdad? Por eso no da muchas opiniones sobre la política actual. ¿Verdad?
Desde una perspectiva doctrinaria, el error suyo, señor Santos, fue privilegiarse a través del pragmatismo y pasar por encima de los principios, demostrando que un liderazgo sin ideas claras está condenado al olvido histórico. Usted estuvo a punto de destruir el Ejército Nacional con los falsos positivos, en respuesta a esa tendencia antinacionalista que defiende actualmente. El gobierno de su abuelo, Eduardo Santos, que rigió entre 1938 y 1942, representó, por decirlo así, una “gran pausa” en la historia colombiana, marcada por una tibieza que usted heredó, y que frenó el impulso transformador de la República Liberal. No fue capaz de defender el ya mencionado proceso de paz, pero estuvo a gusto con la organización de masacres contra los desmovilizados, sin dejar de lado que apoya a Israel y tiene conexión con la masonería; aun así, se junta con un gran perdedor como lo es el señor Roy Leonardo Barreras, ya que no es ninguna excepción. El mundo globalista al cual usted ha estado acostumbrado a vivir ya no es viable para este nuevo mundo que está surgiendo, ya que las personas como usted han vivido siempre de rentas, masacres y narcotraficantes. No hay dioses ni reyes en este ajedrez geopolítico que hay ahora.
Aquí la pregunta es: ¿por qué su abuelo ocultó a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y con eso se hizo un ejército de chulavitas? Por eso fue que mataron a los nacionalistas liberales que existen en nuestro país. En ese libro de Carlos Castaño llamado “Mi confesión”, lo retratan a usted como una persona a la que le gusta ser aludida, y en donde se le vincula con un plan para desplazar al entonces presidente, Ernesto Samper Pizano, mediante una acción conjunta de guerrilla, paramilitares y políticos, considerando incluso una Asamblea Constituyente. Los momentos claves incluyen: 1) El encuentro en Córdoba (Valencia/Guadual), 1997. El exjefe paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia narró en su libro que usted llegó en helicóptero a reunirse con él y con Salvatore Mancuso, donde solicitaba pruebas sobre la supuesta relación entre Samper y el narcotráfico. Les propuso un plan para que las FARC y las AUC declararan un cese al fuego, junto con un comunicado que exigiría a Samper apartarse del poder —con Santos liderando la transición política y la Constituyente—. Mancuso confirmó para la época que esto era “una especie de golpe de Estado”.
2) El testimonio de Salvatore Mancuso, en versiones libres judiciales y entrevistas, respalda lo anterior: afirma claramente que Santos, como ministro de Defensa, “le propuso a Carlos Castaño un acuerdo para derrocar de la presidencia al entonces jefe de Estado, Ernesto Samper Pizano”. 3) Reunión ampliada en “El 21” (Urabá). Según las palabras de Mancuso y Castaño, en un segundo encuentro también se vio la participación de Álvaro Leyva, Germán Santamaría, Víctor Carranza y otros. Allí, Santos reforzó la idea del golpe coordinado, apuntando a una hoja de ruta con un cese al fuego, la Asamblea Constituyente y, al mismo tiempo, la salida de Ernesto Samper. En resumen, la implicación de Santos en el libro del fallecido Carlos Castaño (amor platónico de Claudia Gurissati) es la de haber sido un canal político que llevó esta oferta —desde sus condiciones de ministro y experiodista— de destruir a Samper mediante un pacto incluyente entre actores armados y civiles, utilizando caminos institucionales alternativos (como la Constituyente).
Quien viera al que fue jefe de Estado entre 2010 y 2018 participando en una logística para dar un golpe de Estado contra Ernesto Samper Pizano.
Quería que su casta política tuviera un gran poder con el fin de entregarle todo para poder ganarse el oro de los ingleses. ¿Qué sintió cuando se anunció la muerte de Jacob Rothschild en el mundo entero? Ese era su jefe y Uribe era su “empleada”. Siendo apoyado por judíos jázaros estrausianos que quieren dominar el mundo. Tanto ellos como los Rockefeller son parte de una fundación a la cual usted sirve como capataz. Dedicado a ser un neoliberal para poder robar y endeudar el país, dejando una crisis económica y sin seguridad energética. ¿Cuál fue siempre su plan? Buscaba mano de obra barata, esclava para los antioqueños y los bogotanos para complementar con esos lavaderos. No hay que olvidar que su abuelo fue militante del partido nazi, y recordarle que los escondió aquí en Colombia, ya que provenían de Europa asesinos alemanes y españoles franquistas, en donde un viento seco les secaba el corazón a las víctimas, se cagaban en sus cabezas y violaban a las niñas. Ese es el legado que usted recibió y que perdura hasta el día de hoy, así lo llame “infamia”.
Por otra parte, debió sentirse “devastado” cuando mataron a su tío segundo, el cura Camilo Torres Restrepo, el mismo que fue cofundador de la primera Facultad de Sociología de América Latina, defensor de los pobres y los barrios populares. Pero hay algo que nos inquieta y no sé si esto vaya a terminar siendo cierto al final: ¿tuvo usted algo que ver con su asesinato? O alguno de sus familiares tuvo su participación en ello cuando era la época del Frente Nacional. Solo es una teoría vaga que he planteado con mis compañeros, quienes al mismo tiempo somos sus enemigos naturales, los nacionalistas. Esto ya sería un pecado mortal por el que pagó caro en la independencia, porque esto es similar a la época de la Nueva Granada, en donde Camilo Torres Tenorio desafió al prócer Antonio Nariño y fue detenido por su propio tío. Bueno… algo así. Entonces, señor Santos, ¿le está ocultando algo al país sobre esto? O también seguirá guardando silencio por otro tipo de temas a los cuales no les conviene que se hablen en redes sociales.
Hay cosas con las que usted nunca compartirá con Gustavo Petro, por más que en el año 2014 lo haya restituido a su cargo como alcalde de Bogotá, pero le da más envidia ver que él está haciendo lo que nunca usted pudo hacer, porque hace parte de esa élite colombiana que quiere entregarle el país a los más poderosos del mundo. Sin embargo, deja la vara en alto, que no quiere una constituyente hecha por el señor Petro, y en el que tiene la tarea de sabotearla para darle oportunidad a la degradante oposición de que ataque al gobierno con sus ya conocidas mentiras. Usted el día 07 de julio de 2024 se refirió a ese tema de la siguiente manera:
“En este grado de incertidumbre que vive el país, la propuesta de convocar una constituyente es lo que menos necesitamos. Como lo he manifestado en repetidas ocasiones, dicha propuesta es inconveniente, innecesaria, y es meterse en un callejón sin salida, porque no existen los tiempos, ni los votos, ni los argumentos. Solo una simple pregunta: ¿qué de la Constitución del 91 es lo que no sirve para hacer lo que hay que hacer? ¿Qué es lo que hay que cambiar? Y a propósito del nombramiento de Juan Fernando Cristo, fue un muy buen ministro del Interior en mi gobierno y ojalá le vaya bien en su nueva responsabilidad para que al país le vaya bien. Pero él, como otros de mis exfuncionarios que han sido destacados con posiciones importantes, ha sido escogido por sus cualidades, por sus capacidades personales y no en representación del santismo, porque el santismo no existe. Yo me retiré de la política activa, no me interesa seguir aferrado al poder, no participo en elecciones, no tengo partido”.
“No tengo ni tendré cuotas en el gobierno, aunque eso sí, como expresidente, siempre, siempre estaré listo para ayudar, para que a Colombia le vaya bien. Mi mensaje al ministro Cristo y al gobierno es: dedíquense, ojalá, a implementar el acuerdo de paz, como se lo va a pedir la comunidad internacional al presidente Petro en el Consejo de Seguridad esta semana en Nueva York. Eso sería de por sí un muy buen programa de gobierno para estos dos años que le quedan. No requieren reformas constitucionales. En muchos casos,en alto ni siquiera nuevas leyes. Lo que requiere es voluntad política y capacidad de gestión y coordinación. El gran acuerdo nacional sea alrededor de este propósito y el de recuperar la seguridad, fortalecer la economía y evitar el colapso del sistema de salud. Un acuerdo nacional para unir a Colombia en torno a estos temas y a todos, que nos preocupan y a todos nos interesan, recibiría un amplio, amplísimo respaldo. Muchas gracias.”
En conclusión, considere esta carta como un recordatorio de lo que hizo en el pasado, señor Juan Manuel Santos Calderón. No hace falta recordarle que usted tiene mucho por explicar cuando fue ministro de Defensa durante el gobierno del condenado expresidente Álvaro Uribe Vélez. Por ende, todo eso de que “está retirado de la política”, ese cuento no se lo come ni siquiera su nieto más pequeño con compota. Cabe recalcar que toda acción tiene sus consecuencias, pero eso no le exime de culpa por sus años en el tema político. Se atreve a hablar de paz, pero al mismo tiempo le tiene miedo a una constituyente. Eso lo dejó muy claro en ese vídeo que realizó hace más de un año desde su perfil de Twitter. Sus verdaderos planes ya fueron expuestos y la realidad de su situación actual se ve tajada por lo que ha hecho el presidente de Colombia. En otras palabras, usted y los demás expresidentes del país perderán todos sus beneficios a futuro.
¿Qué sigue para usted y la negación del “santismo”?
La respuesta es simple. No hay cabida en el nuevo mundo que se está forjando bajo el mando del nacionalismo.







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